No quiero conectarme nunca a redes (sociales). Es algo fastidioso. Es sentir, como leí en un libro de Comunicación de Santillana, que siempre estoy disponible. Y no siempre estoy disponible. Estando en las redes siento que estoy predispuesto a esperar una interacción. Siento que estoy dentro de una sala con la luz apagada, esperando que alguien cruce la puerta de la casa y prenda la luz. No me gusta esa dependencia. Supongo que me asusta, por la posibilidad de acostumbrarme a esa necesidad. Tengo miedo a aceptar y acostumbrarme a cosas que no sé si siempre estarán ahí.
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