Antes no la vi. La eliminé por "cuestiones de economía" sentimental. Luego de haber estado tan mal por Sol, no quería hundirme más y estar mal por alguien más. Aún no soltaba ese tema, recién este año puedo decir que lo he soltado. Pero la manera de soltarlo ha sido la peor, que es engancharse a algo, y, lo que es peor, algo dañino. ¿Por qué nos tuvimos que corromper así?
Ahora no tengo ganas de tomarla de vuelta. No quiero. Me gusta su compañía. Me gusta hablar con ella. No. Más bien, me gusta escucharla. Me gusta no tener que decir nada y que no importe. Me recuerda a la chica del carro. O más bien, la chica del carro me recuerda a ella. Estoy encontrando un patrón, la habilidad de hablar. La habilidad de escuchar. Algo lindo con las palabras. Escuchar. Disfrutar el momento. Hablar poco, o hablar de cosas "no tan importantes". Que no haya una exigencia de hablar.
Creo que quiero seguir así sin que nadie se tenga. Me agrada eso, por ahora. No quiero involucrarme en nada. Estoy en un momento de economía sentimental absoluta. No me siento capaz de manejar ni mis propias emociones. Bueno, exagero. Pero no puedo manejarlas lo suficientemente bien como para estar con alguien. No que quiera estar con alguien. Tampoco quiero. Necesito reconocerlo de todas maneras. No quiero ni puedo estar con alguien.
Este es un tiempo para solo hablar y descansar. Descansar mucho y perder esta sensación de cansancio que me invade todos los días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario